I
Si dijera que mi perro es mi mejor amigo, miento. Pero tampoco es el peor. De las amistades privilegio los vacíos. Es decir: los valoro mucho más cuando se van definitivamente. ¿Qué esto me costará enemistades? Precisamente, lo hago y lo manifiesto para querer más a mi perro guardián.
II
Se han hecho amigos ya de viejos. Piensan casi lo mismo de la vida, de los hijos. Lo mismo del destino. Y de ese sino de geriátrico, que sólo le alcanza para el truco y la TV. Se han hecho amigos, si bien siempre estuvieron juntos. Pero ahora entiende más que nunca a su propia sombra.
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