I
¡Cuántas pasiones ocultas en este mundo! ¡Cuántas pasiones silenciadas tras los muros! Héctor y Juan saben algo de ello. Y si bien quisieran gritarlo al aire, compartirlo con todos, prefieren silenciar su amor para no despertar envidias. Su amor por la numismática: esa disciplina que desenvilece el dinero…
II
Ama como un rey, con displicencia. Pero también ama como un guerrero, con pasión. Y ama en el cuerpo amado la vida que se desliza. Que se desliza cuando tras el sexo florecido, siente que su centenaria anatomía ya no tiene más nada que decir, salvo gracias.
III
Morir de amor. ¡Qué insensatez! Vivir de amor, es otra cosa. No piense usted en las prostitutas, que es amor de otra índole. Ni en las monjas y los monjes, que viven por amor a Dios. Piense, sí, en vivir del amor, como consultor sentimental. Le aseguro, por experiencia, que es toda una garantía.
IV
Sólo una puerta de la catedral de Florencia bastó para que Andrea Pisano alcanzara la inmortalidad. Ella la alcanza –pasión de por medio- cuando Botticelli la pinta en una rueda de ángeles. Soy la tercera de la izquierda.
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