I
Inventa mapas y cosmogonías. Construye juicios universales. Convoca a los amantes de Dios y a los luciferinos, a los apóstoles y a los profetas, a los monarcas y dictadores, a los papas y soldados. Convoca a los ángeles y a los suicidas, a los brujos y a los pastores, a los sabios y locos. Abre la puerta a asesinos y ladrones, a comediantes y esclavos, a hombres crueles y proxenetas, a ciegos y mediocres. Cuando todos están juntos, en multitud, los denuncia ante Giovanni Papini.
II
Para inventar, Tomás Moro o Campanella. ¡Qué hermosa la Ciudad del Sol, donde todos son felices y nadie osa profanar los perfectos órdenes! ¡Qué bien se vive! Y en verdad, cuán moroso es el tiempo y cómo cansa holgazanear y comprobar que todos los días, todos, se abren y se cierran con el mismo lucero…
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