I
Va a hacerle una broma al cura del pueblo. Se pone su sotana y sale al patio de la sacristía a repartir estampitas. Dos perros guardianes lo desconocen, y mientras los chicos observan estupefactos, fuertes colmillos le desgarran la vestidura y los lienzos y lo dejan tan desnudo y herido como un San Sebastián.
II
Don Elías ha sido burlado y promete venganza. Al que le abrió las puertas de todas sus pajareras. Y a la que le mandaba cartas de amor, sin firma. Es la misma persona (aunque Don Elías no lo sepa). La misma persona que, loca de amor, al no ser correspondida le hizo volar los pájaros de la cabeza.
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