I
Hay diferentes estilos de maldad. Las que practican los malos y las que, inadvertidamente, protagonizan los buenos. Esta historia puede ubicarse entre las segundas. Ocurre que Patricio termina de hacer uxoricidio. Ama a su esposa, pero como la ve tan triste, tan apagada, tan pusilánime, le conectó un cable a la pierna para que le dé energía.
II
De los tres hermanos, el mayor cambió su patronímico por venganza. El segundo, insistió siempre que era adoptado (razones para cuya presunción no le faltaban) y renegó de la familia. El tercero, sintiéndose extraño de todo, pidió cambio de sexo y fue expulsado de la casa.
III
Por qué razón, por qué razón Atila, que asoló Oriente y Occidente, que saqueó las Galias, que devastó Italia y en Roma fue premiado por el papa, es llamado el azote de Dios. El azote del diablo, más vale. Aunque al morir, contemplando el Danubio, lo hiciera acariciando aquél tributo papal. Tributo de iniquidades…
IV
Nada importa nada. Ni en Argerópolis ni en la Atlántida. Nací en Salsipuedes, y las posibilidades que alguien la conozca son remotas. A menos que hayan leído alguna de mis historias inventadas. Inventadas como Salsipuedes, que sencillamente no existe…
V
No es una máscara. Es una cara como la hizo Dios. O sus padres, quizá. Tiene dos ojos, una nariz y una boca, pero más vale hubiera sido cíclope. ..Sin embargo, es feliz. El único espejo que conoce es el agua: precisamente, cuando lava la máscara.
VI
El sobrepeso ya no le hace gracia a la familia. Antes, festejaban su gordura con tortas y más tortas. Hoy la combaten con epítetos denigrantes. El cambio es cruel. Más allá que en pocos meses ha roto tres camas y ya no entra en el auto; pero la familia no puede traicionarla a una por el pecado tan inocente de la gula. ¿Verdad, Tartarín? ¿Acaso, Tarascón?
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